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Día Mundial del Alzheimer: cuando la enfermedad también afecta a los derechos laborales

Día Mundial del Alzheimer 2026

Cada 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzheimer, una fecha destinada a dar visibilidad a una enfermedad que no solo afecta a quien recibe el diagnóstico, sino también a su entorno familiar, social y laboral.

El Alzheimer es la principal causa de demencia y representa hasta el 70 % de los casos de demencia. En España, las cifras ponen de manifiesto la dimensión social de esta enfermedad: CEAFA estima que alrededor de 5 millones de personas conviven con el Alzheimer y otras demencias si se tiene en cuenta tanto a las personas afectadas como a sus familiares cuidadores.

Pero hablar de Alzheimer también implica hablar de derechos. Y, entre ellos, de un aspecto que puede resultar especialmente complejo: la repercusión de la enfermedad sobre la capacidad para desarrollar una actividad laboral.

Alzheimer y trabajo: una realidad que requiere una valoración individualizada

El diagnóstico de una enfermedad neurodegenerativa no debe analizarse únicamente desde una perspectiva clínica. Cuando la persona afectada continúa trabajando, o cuando los síntomas comienzan durante su vida laboral, surge una cuestión fundamental: ¿hasta qué punto las limitaciones derivadas de la enfermedad permiten continuar desempeñando las funciones propias del puesto de trabajo?

El Alzheimer puede producir alteraciones progresivas de la memoria, la orientación, la atención, el lenguaje, la capacidad de planificación y otras funciones cognitivas. Estas alteraciones pueden tener una repercusión muy diferente dependiendo de la profesión ejercida, del grado de evolución de la enfermedad y de las exigencias concretas del puesto.

No es lo mismo valorar la capacidad de una persona que desempeña un trabajo con una elevada exigencia intelectual, toma de decisiones y responsabilidad sobre terceros que la de alguien cuyas funciones presentan unas exigencias cognitivas diferentes. Por ello, no basta con atender al diagnóstico. En una valoración de incapacidad laboral es necesario analizar cómo las limitaciones funcionales concretas afectan a las tareas fundamentales de la profesión habitual y, en su caso, a cualquier actividad laboral, llegando incluso a una gran invalidez cuando se requiere la asistencia de una tercera persona.

Un caso que refleja esta realidad

En noviembre del pasado año, hemos dado a conocer un caso que refleja esta realidad, un médico de familia con Alzheimer cuya situación llegó a los tribunales.

El profesional había obtenido años atrás una incapacidad permanente, pero posteriormente la Seguridad Social suspendió su pensión después de que no acudiera a una revisión médica. El motivo fue que, debido a su propia enfermedad, olvidó acudir a la cita. El médico volvió a trabajar y continuó cotizando durante varios años. Cuando la enfermedad avanzó, volvió a solicitar el reconocimiento de su incapacidad.

Tras la reclamación y posterior procedimiento judicial, el Juzgado de lo Social número 16 de Barcelona reconoció la incapacidad permanente absoluta y estableció que debían tenerse en cuenta las cotizaciones realizadas durante esos años, además de reconocer cantidades atrasadas, según recoge la información publicada.

Este caso demuestra que, ante enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, no basta con conocer el diagnóstico, es fundamental valorar cómo afecta la enfermedad a las capacidades de la persona y a las funciones concretas de su profesión.

El reto: poner a la persona en el centro

El Día Mundial del Alzheimer no debe ser únicamente una fecha de sensibilización también significa proteger los derechos de las personas afectadas, recordar que detrás de cada diagnóstico existe una persona con una historia, una profesión, una familia, unas necesidades y unos derechos.

En este contexto, la colaboración entre profesionales sanitarios y jurídicos puede contribuir a ofrecer una respuesta más completa a las consecuencias que puede generar la enfermedad.

Porque cuando una enfermedad como el Alzheimer comienza a afectar a la capacidad para trabajar, el diagnóstico médico es solo el punto de partida. Es necesario comprender sus consecuencias funcionales y trasladarlas correctamente al ámbito jurídico para garantizar que la persona pueda ejercer y defender sus derechos.

Día Mundial del Alzheimer 2026: «El NO ya no es respuesta»

Este año, CEAFA ha escogido el lema «El NO ya no es respuesta», con el objetivo de reclamar una mayor atención a las necesidades de las personas con Alzheimer y sus familias y, especialmente, al acceso a los nuevos tratamientos disponibles para determinados pacientes en fases iniciales.

Una reivindicación que conecta con una idea fundamental: la respuesta al Alzheimer debe ser integral. Debe incluir investigación, diagnóstico, tratamiento, cuidados, apoyo a las familias y también protección de los derechos de las personas afectadas.

Porque cuidar la memoria también significa proteger la autonomía, la dignidad y los derechos de quienes la van perdiendo.

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