La sentencia, dictada en Barcelona, considera acreditado que las limitaciones que sufría la trabajadora le impedían desarrollar con normalidad las funciones fundamentales de una gerocultora, una profesión que exige esfuerzo físico continuado, capacidad de atención constante y responsabilidad directa sobre personas dependientes.
Una profesión mucho más exigente de lo que parece
A menudo se identifica la labor de una auxiliar de geriatría con tareas básicas de acompañamiento. Sin embargo, la realidad diaria es muy diferente. Las gerocultoras deben movilizar residentes, ayudar en desplazamientos, atender incidencias, supervisar necesidades básicas y actuar con rapidez ante cualquier situación que afecte a la seguridad de las personas a su cargo, entre otras tareas propias de la profesión.
Por ello, cualquier limitación física o psicológica relevante puede tener una repercusión directa en la capacidad para desempeñar el trabajo con las garantías necesarias.
El juzgado analiza la realidad del puesto de trabajo
Uno de los aspectos más interesantes de la sentencia es que el juez no se limita a valorar las enfermedades diagnosticadas. La sentencia analiza específicamente las exigencias físicas y mentales de la profesión, destacando la importancia de la carga biomecánica sobre la columna lumbar, la necesidad de permanecer de pie durante gran parte de la jornada y la elevada exigencia de atención y toma de decisiones que implica el cuidado de personas mayores.
Tras estudiar las pruebas médicas, junto con el informe pericial de nuestro perito experto en daño corporal, el juzgado concluye que la trabajadora no podía seguir realizando estas funciones con la continuidad, eficacia y seguridad exigibles.
Más allá del diagnóstico: lo importante es cómo afecta al trabajo
La sentencia vuelve a recordar uno de los principios más importantes en materia de incapacidad permanente no es solo la enfermedad, por sí sola, la que determina el reconocimiento de una pensión, sino también las limitaciones que genera sobre la profesión concreta que desempeña el trabajador.
En este caso, el juzgado concluye que la suma de las patologías y sus consecuencias funcionales impedían seguir desarrollando las tareas fundamentales de una gerocultora con las garantías necesarias.
Una jurisprudencia relevante para el sector sociosanitario
El fallo resulta especialmente significativo para trabajadores de residencias, auxiliares de geriatría, cuidadores y profesionales de atención a personas dependientes, sectores donde la exigencia física y la responsabilidad asistencial son especialmente elevadas.
La sentencia reconoce finalmente una incapacidad permanente total para la profesión habitual, con derecho a percibir una pensión del 55% de la base reguladora.
Cuando una denegación no es el final del procedimiento
El caso demuestra que muchas resoluciones administrativas no reflejan completamente el impacto real que determinadas patologías tienen sobre una profesión concreta.
Tras la intervención de nuestros profesionales del Centro Médico Jurídico – Tribunal Médico.com, especialistas exclusivamente en incapacidad permanente desde 1978, la trabajadora consiguió acreditar judicialmente que ya no podía desempeñar su profesión habitual con la seguridad y eficacia exigidas.
Si has recibido una denegación del INSS, te han revisado la pensión o deseas reclamar un grado inferior reconocido, no estás solo. Contacta con nuestros profesionales, el asesoramiento es gratuito. Contáctanos de lunes a viernes, de 9 a 14 horas, en los teléfonos 933 800 100 o 910 376 935
¿Quieres un estudio personalizado de tu caso? Contrata la valoración médica telemática. A través de nuestra plataforma, completamente intuitiva, puedes cumplimentar un formulario, subir la documentación requerida y saber si tienes derecho a una incapacidad permanente y en qué grado.





